Calidad del empleo en España. Índice sintético del BSE (1994-2016)
Barómetro Social de España

A partir de esta fecha, cuando se actualice algún ámbito del Barómetro, haremos una breve presentación de las principales tendencias. Comenzamos con el ámbito del empleo.

En abril de 2017 se han actualizado los datos del ámbito “Empleo”, uno de los once que elabora el Barómetro Social de España. El índice sintético de empleo se basa en 14 indicadores, agrupados en dos dimensiones: acceso al empleo y condiciones de trabajo. Los índices sintéticos se construyen a partir de conjuntos de indicadores a los que se asigna un valor determinado en la escala 0 a 10.[1] A continuación se resumen las grandes tendencias de los últimos 23 años y una relación de los gráficos que se recogen en el Barómetro.

Índice sintético del empleo y sus dimensiones (1994-2016)

 

Acceso al empleo

La dimensión Acceso al empleo se nutre de seis indicadores:

Este índice es muy sensible a los ciclos económicos, mejorando de forma ininterrumpida entre 1994 y 2007, para bajar bruscamente hasta 2013 e iniciar después una senda ascendente. Cabe destacar:

Condiciones de trabajo

La dimensión Condiciones de trabajo se nutre de ocho indicadores:

Este índice presenta mayor continuidad, en torno a 4,5 puntos sobre 10, con una bajada brusca en 2005, debida a la confluencia negativa de varios indicadores, y una subida importante en 2007, que obtiene la mejor puntuación de la serie (5,1 puntos), para empeorar en los años siguientes y mejorar de nuevo de forma moderada a partir de 2013. Cabe destacar:

Índice sintético de empleo. Valoración global

El índice general del empleo, elaborado a partir de las dos dimensiones anteriores, presenta unos resultados negativos en el conjunto del período, con valores superiores a 5 puntos sobre 10 en tan sólo tres años (2006, 2007 y 2008). El índice sube y baja en función del ciclo económico: importante subida de 2,3 puntos entre 1994 y 2007; brusca bajada de 1,9 puntos hasta 2012; y ligero repunte de 0,6 puntos en los últimos años.

Como valoración más global, el período comprendido en el Barómetro (1994-2016) se sitúa, en nuestra opinión, en la onda larga neoliberal iniciada en los países occidentales en los años setenta del siglo pasado cuyo esquema de funcionamiento sería el siguiente:

 

En este contexto crece el malestar social que se manifiesta en el rechazo de la clase política (considerada uno de los mayores problemas de España en los sondeos mensuales del CIS) y aumenta la indignación y la crítica de amplios sectores de la sociedad. Este descontento tuvo su momento culminante en las movilizaciones que siguieron al 15 de mayo de 2011, se planteaba un cambio de paradigma en la economía y una participación directa de la población en la política. Un reciente Llamamiento a un proceso constituyente describe así el conflicto creciente entre el capital y la población asalariada y la necesidad de abrir un proceso  de ruptura social e institucional:

“La relación entre el Capital y el Trabajo podría definirse por una progresiva transferencia de rentas del Trabajo al Capital y la consiguiente elevación del empobrecimiento relativo (con segmentos de empobrecimiento también absoluto) entre la población… El paro y el deterioro de las condiciones laborales no han sido un paréntesis, sino que venían de atrás pero la crisis agudizó el ataque del capital, rompiendo los precarios equilibrios anteriores, vaciando a los trabajadores de derechos y hasta de dignidad… La calle lo entendió así cuando gritaba en las manifestaciones ‘no es una crisis, es una estafa’… Si los resortes del poder parecen todavía seguros, están cada vez más cuestionaros, pues estamos en un escenario de desgarros en lo social, en lo económico y en lo ambiental. Pero no estamos en un escenario de ruptura política e institucional. Pues si los desgarros señalados son el resultado de un largo proceso, la ruptura será el resultado de la conciencia crítica de tales desgarros. Un proceso constituyente será la forma política de tal conciencia crítica, sólo viable si hay un poderoso movimiento político social que lo ponga en marcha”.[3]

 

Gráficos elaborados en el ámbito de Empleo:

  1. Tasa de personas ocupadas entre la población de 20 a 64 años en España y la Unión Europea (1994-2015).
  2. Evolución de la tasa de actividad de hombres y mujeres entre 1991 y 2016 (base 1991 = 100).
  3. Tasa de paro de la población activa en España (1976-2016).
  4. Tasa de paro de la población activa en España y la Unión Europea (1994-2016).
  5. Evolución de la tasa de paro por Comunidades autónomas (1994, 2007 y 2016).
  6. Evolución de la tasa de empleos con contrato temporal en España y la Unión Europea (1994-2016).
  7. Evolución de la tasa de empleo temporal entre los asalariados de 30 a 49 años en España (1988-2016).
  8. Evolución de las tasas de empleo temporal y a tiempo parcial en España (1994-2016).
  9. Evolución del salario medio en España (euros constantes, base 2015).
  10. Evolución del poder adquisitivo del salario medio en comparación con el PIB (1994-2015).
  11. Diferencias de salario medio por grupos de edad (2007 y 2015).
  12. Evolución de los salarios, las prestaciones de desempleo y las pensiones, en comparación con el PIB y el capital en acciones (1994-2015)
  13. Rentas salariales y del capital en España (2011-2015).
  14. Salario medio anual por Comunidades autónomas en 2015 y evolución del poder adquisitivo desde 2000.
  15. Evolución interanual de la masa salarial total y de los activos financieros de la economía española (1994-2015).
  16. Evolución de accidentes con baja de más de 3 días por 1.000 personas ocupadas en España y en la Unión Europea de 28 países (2009-2014).

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[1] La etapa de agregación de indicadores implica necesariamente un elemento de subjetividad, pues hay que decidir qué “peso” se otorga a cada indicador. Para paliar el riesgo de que la subjetividad de los autores se convierta en arbitrariedad, el usuario tiene la posibilidad de variar el peso otorgado a cada indicador, con la condición de que el conjunto de las ponderaciones sume 10; al hacerlo se actualizan automáticamente los resultados y los gráficos. Estas operaciones son sólo posibles descargándose previamente el archivo “Empleo” desde la pestaña descarga de ficheros. Ver explicación detallada al final de la  metodología recogida en el Barómetro.

[2] Ver Husson, M., Capitalisme: vers une régulation chaotique, 2009; y Ortí, A., Alienación y destino: la condición dramática de la política, 2015.

[3] González, J.R. (coord.), Llamamiento a un proceso constituyente, Icaria, 2017, págs. 19-24.

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1 comentario

  1. Rafael Bueno dice:

    Magnífico: inequivocamente crítico; conciso y claro.